lunes, 8 de septiembre de 2014
TANGOGRAFÍA 131: APRENDER A DECIR "NO"
Lo más frustrante del tango, como mujer, y con una diferencia descomunal, es proponerte mejorar en este baile. Eres crítica y analítica, practicas en casa, te fijas en otros bailarines, revisas todo lo que haces mal, escuchas orquestas para mejorar tu musicalidad... lo pones todo para mejorar, hasta el entusiasmo. Luego llegas a la pista y te sacan a bailar parejas que siempre hacen lo mismo, que van fuera de la música, que te sujetan tan fuerte que no puedes moverte, que se te tiran encima o se te derriten como flanes, que no saben lo que te marcan, que te van chocando con todo el mundo en unas músicas preciosas mientras te mueres de rabia y lloras en lo más profundo de impotencia. Es una situación tremendamente triste. He descubierto que para avanzar la palabra mágica es NO, no bailar casi nunca. Redefiní lo que se esconde detrás: si un hombre va a bailar con las chicas que quiere y cuando quiere y descarta a las otras, ¿por qué ha de estar mal visto que nosotras también tomemos capacidad de decisión sobre con quién queremos bailar? La única diferencia es que nos vienen hombres sin nosotras haberlos pedido. Por eso hay que decir NO. Mil veces estar sola en una silla escuchando música que bailar todas las rondas, creo que he entrado en esa fase de selección y exigencia, de mantener gente con la que he bailado muchas veces, pero también de conocer gente nueva con unos requisitos mínimos al bailar.
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