lunes, 8 de septiembre de 2014

TANGOGRAFÍA 137: "SE HACE TANGO AL CAMINAR"

(A G. por su bello caminar...)

No deja de tener su parte cómica el hecho de que te apuntes a clases de tango. Comienzas el primer día y te enseñan la caminata. Te vuelves rígido, pierdes el equilibrio, separas las piernas, haces las mil y una piruetas increíbles, todo lo antinatural que se te ocurre, pareces un extraterrestre, o un pato mareado, practicas la artificialidad en la pista, practicas lo imposible y acrobático, hasta que un día, pasado un año o más (a veces hay gente que ni se entera...) te viene la revelación: "¡Anda! Si lo que estoy haciendo es caminar..." Te emocionas, lloras de felicidad, aunque es una tontería, piensas: "¡joder! pues anda que no llevas años haciendo eso con naturalidad". Entonces te preguntas "¿Sólo era eso lo que tenía que hacer?" Y te respondes con una gran sonrisa: "Sí, sólo TODO eso". La consciencia del caminar con todos sus detalles, el propósito de mejorar la pisada con una elegancia exquisita, el placer de pisar sensualmente y de comunicarse con los pies, sólo de pensarlo se te abre un mundo nuevo tremendamente interesante... TODO un mundo secreto en una sencilla caminata. Eso ya lo saben los buenos bailarines. A estos los descubrirás, no por todas sus figuras y pasos, sino en el sencillo y bello acto de caminar.

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