martes, 29 de julio de 2014

TANGOGRAFÍA 60:

 Lo más difícil del tango no son los pasos, sino encontrar el estilo personal. Sucede como en todas las artes: hay quien con un lenguaje imita y hay quien con el mismo lenguaje crea. ¿Cuál es la diferencia? En el estilo personal hace falta una consciencia que se desarrolla en dos vertientes. Por un lado, se trata de entender que el tango requiere de una adquisición de un lenguaje y que, cuanto más basto sea éste, más recursos tendrás para expresarte. Por otro lado, es sumamente importante el trabajo personal de autodescubrimiento: tu carácter, tu cuerpo, tus experiencias, tu sensibilidad son factores que deberían influir en tu manera de bailar.
Es bello pensar este trabajo de construcción ¿Qué movimientos recogen mejor mi temperamento?¿Soy más de silencios o de movimientos rápidos?¿Soy monótono, equilibrado o suave o bien temperamental y de cambios bruscos?¿Soy detallista y me recreo en los adornos o me gustan las formas minimalistas y me centro más bien en los movimientos limpios que ganan valor por la simplicidad?¿Busco la intensidad emotiva o el placer por la forma y el movimiento?¿Quiero emocionar con un sentimiento o con un paso perfecto?
Lo que me gusta más del tango es todo esto, que sea un medio más de autoconocimiento, que sea una herramienta más para expresar eso esencial de ti que has vuelto a descubrir.
Lamentablemente, o por suerte, los estilos personales no se enseñan en las academias ni escuelas, forman parte del reto personal e individual. Aunque hay gente que lo confunde y piensa que bailar con estilo es bailar como los profesores o como los grandes, eso es imitación. Y una imitación siempre estará por debajo del modelo real. Todo lo que bailes desde ti, será auténtico y sin errores en lo esencial. El resto es un trabajo de pulir formas y de ampliar la semilla personal.

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