martes, 29 de julio de 2014

TANGOGRAFÍA XLVI:

 La pasión del tango, en mi caso, no viene por un fluir de sentimientos que se va volcando mientras se desarrolla el baile. Viene principalmente por esa victoria de la lucha entre querer dejarlo constantemente y continuar. Lo más bonito de este baile es paradójicamente lo más limitador: la pareja. Todo nace, crece y muere aquí. Hay veces en que quieres avanzar, pero todo te frena. El tango es la escuela de la paciencia.

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