martes, 29 de julio de 2014

TANGOGRAFÍA XL:

Bien pensado, si algunos tangos te llaman la atención y son muy tuyos no te entran ganas de bailarlos con cualquiera. Y entonces es quizá que una se vuelve muy selectiva y está ya en otra fase diferente a esa de "Quiero bailarlo todo" y "con cualquiera". Así, cuando una advierte que su pareja es alegre y sin muchos problemas en la vida prefiere bailar una milonga con ella y, en cambio, en esos tangos que son auténticos dramones de corazón herido, soledad, exilio o de estado existencial una prefiere bailar con alguien que haya sentido eso mismo profundamente o que al menos tenga determinada sensibilidad. Así que le parece a una hasta un pecado y una falta se respeto que, mientras suena un tango que hasta te haría llorar, el tipo que te abraza te esté comentando quién ha venido o no ha venido a la milonga, si fulanito baila con menganita o zotanita, si llueve o no llueve en la calle y si la semana fue ajetreada o tranquila. Y ya el caso extremo es cuando tienes los ojos cerrados porque estás intentando conectar internamente y te están diciendo "¿ves esto?¿ves aquello?... Y te entran ganas de decir "si quieres ver, vete al cine, guapo..."
Alguien ya me llamó bien en su momento "Espíritu de la contradicción": antes me moría de ganas por que me sacaran a bailar y ahora me muero de ganas por que la mayoría no lo haga. Más vale un tango bien bailado y especial que no muchos y todos iguales o de cualquier manera. Esto se sabe cuando una misma persona baila diferente contigo según el tema.

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