martes, 29 de julio de 2014

TANGOGRAFÍA XXXVII:

Dejo aquí unas palabras de mi profesora, Graciela, que me encantaron, que me hicieron encontrar el centro, ése que nos estira hacia arriba y que hace que los pies se muevan ligeros, como en un estado de flotación también en lo espiritual.
Se enseñe o se aprenda el tango, yo creo que lo importante es la actitud del que aprende, su escucha en todo, su entusiasmo para querer comprender algo y mejorar. No importan la experiencia o los años en esto, sino aquella famosa frase que ya Goya inmortalizó frente a un viejito con bastón y que es en sí una actitud ante todo: "Aún aprendo". Ése es el motor.

"Hoy el Tango se "enseña"... antes se aprendía! Si, suena raro, pero esa era la realidad de aquella sociedad de hace 130 años. El tango se aprendia en las esquinas de los barrios de las orillas, casi instintivamente. Pero en la actualidad, lamentablemente, el instinto es algo que tambien se tiene que aprender; el instinto de la comunicación. Por ejemplo, un hecho curioso que siempre mencionamos: cada vez que alguien se comunica para preguntar por las clases de Tango, la consulta que nunca falta; "¿En cuánto tiempo ya estaré bailando tango?" "¿Con un trimestre ya será suficiente, verdad?" (a veces pienso que quizas provenga de no se que "ley de la efectividad"). Entonces, durante las primeras clases, luego de lidiar y disipar la "ansiedad" del tiempo, comienza un camino de descubrimiento del "lenguaje" Tango para aprender a baila!... pero en realidad, todo se trata de un "engaño"; porque el verdadero descubrimiento, es el de Uno mismo, y es ahí realmente cuando náce "la comunicación", esa que te permite dialogar con el cuerpo, sin palabras. Sin esperar eficiencia, sin esperar un resultado, sólo dispuesto a recibir el momento, abierto completamente a ofrecer "tu sentir" sin esperar nada a cambio, buscando la oportunidad de escuchar al otro... atrapando el instante de la Emoción!"

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