martes, 29 de julio de 2014

TANGOGRAFÍA 71:


- ¿Y qué sentido tiene que una mujer vaya aprendiendo figuras que luego apenas alguien le hará? ¿Vale la pena el esfuerzo, la ilusión y el tiempo que una dedica a practicar lo que quizá nunca verá la luz?¿Será acaso masoquismo o interés por lo inútil?
(Él está al otro lado del teléfono y contesta enseguida: "Te entiendo, a mí me pasa lo mismo")
Replico enseguida:
- No, no es lo mismo, el tango es machista y depende de tu elección como hombre. Ahora podemos practicar esa colgada que quieres y cuando te apetezca la incluyes en un baile, salga bien o salga mal, será tu elección. Yo, en cambio, tengo que esperar a recibirla. ¿Sabes lo que me recuerda esto? Es como hablar swahili en España, para encontrar a alguien que hable ese idioma ya puedes esperar sentado y mientras tanto ir practicando diariamente tres o cuatro horas esa lengua inusual.
(Con eso quise despedirme y tirar la toalla por hoy, pero él se me adelantó: "Pues ¿sabes qué? No estoy de acuerdo, merece la pena todo esto por un solo tango, un solo tango que sientas especial, que bailes con placer, con esa persona que te hará volar") Callé unos segundos y pensé "eso es lo que hacen las madres con sus hijos, eso es lo que haces con tus pasiones después de tanto luchar, eso es lo que haces con la persona que amas y que es especial".
Retomé el auricular y contesté: ¿A qué hora habíamos quedado para ensayar? Me vino la certeza de que ese baile especial iba a llegar.

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