martes, 29 de julio de 2014

TANGOGRAFÍA XXIII:

Empieza a sonar la música. Sus soledades se funden. Sus cuerpos son un mismo mar de bocas que se besan ansiosas en el transcurso de un tango, así vienen y van, indiferentes, ante otras miradas, perdidos en lo común, ajenos, en su mundo paralelo.

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