¿Qué me gusta a mí del tango y forma parte de mí?
1) En primer lugar que es un baile que abre las puertas al sentimiento y a la intuición. Y eso es una liberación absoluta, porque a pesar de que la mayoría me considera muy intelectual y racional, yo soy en esencia así. Es el momento extremo en el que me despojo de mis discursos y construcciones sociales y paso a ser yo.
2) Luego está esa cuestión de la pose, de ir estirado por el mundo, con cierto orgullo, a pesar de los obstáculos. Siento que paso así por el mundo, ante cualquier circunstancia, con la cabeza alta y el pecho afuera a pesar de las penas. El estilo desgarbado de la salsa no me contemplaba en cuanto a historia corporal ni carácter. Vine a encontrar aquí un hilo conductor entre el ballet clásico, que bailaba a los siete años, y este nuevo baile.
3) También por las letras y la música, hay algo melancólico y profundo en mí que me acompaña. Es algo cultural. Cuando bailaba salsa, tuve que aprender a abstraer las letras, porque la mayoría eran venganzas despiadadas contra la mujer: o eran malas, o iban a llorar o se volvían locas o tenían que cargar con algún gandul que se pasaba el día diciendo "No hago más ná"... además de que la letra era ligera y poco elaborada. En cambio, en el tango, la mujer es respetada, incluso en los peores casos, y los artistas escriben auténticos poemas. Hay una reflexión profunda y filosófica en cada tango. A eso hay que añadir que siempre me he considerado una exiliada, alguien sin patria, y eso también está latente en muchos temas.
4) El respeto y la educación era otro punto interesante; respeto hacia tu pareja y hacia el resto de los bailarines. Que haya unas normas de circulación para no molestar, que esté mal visto ocupar más espacio cuando la pista está llena, que sea desconsiderado plantar a tu pareja sin acabar el baile o la ronda. De todos los bailes, me parece el más civilizado.
4) Y luego está la libertad, que no haya normas, que cada baile sea diferente, que sea democrático, que se note fácilmente quién baraja figuras y quiénes dialogan. Esto me lleva a valorar ese fantástico hecho de que el tango sea cosa de dos. La idea de compartir es fantástica. Quizá se consigue aquí eso que es tan difícil de ver en las parejas de la vida diaria. Es una historia de amor breve que pone en juego la entrega, que es sincera, y despierta sentimientos variados. Es el momento mágico en el que un hombre y una mujer se entienden, en vez de discutir o distanciarse por las diferencias.
5) A todo esto cabría añadir la música. A mí me hubiese gustado ser intérprete de un instrumento. Jugar con una melodía, cargarla de sensaciones personales, más allá de la partitura. Entrar dentro, eso es lo que deseaba, fuera de la barrera de la oyente atenta. Y el baile permite eso: estar dentro de la música, interpretarla con el cuerpo entero.
Seguramente bailo tango por más cosas, tampoco es importante saberlas todas. Ni siquiera éstas, si no me vinieran de vez en cuando como "flashes". Lo importante es sentir que éste es tu baile y que te aporta un sinfín de experiencias gratificantes y de descubrimiento personal.
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