lunes, 4 de agosto de 2014

TANGOGRAFÍA 108:


"UN TANGO ES UN TANGO ES UN TANGO ES UN TANGO..."

Llegué a casa cansada, debo ir a dormir, pero un tango me ronda aún por dentro desde hace aproximadamente dos horas.
¡Cómo explicar lo perfecto, lo profundo, lo que no tiene palabras...!
Un tango es un tango es un tango es un tango es un tango... y así hasta que te duermes y cuando te despiertas al día siguiente. Hay tangos que duran toda una vida.
Hoy tuve que enamorarme en una ronda de baile para descubrir dos secretos: 1) que puedo hablar desde mí expresando sentimientos con alguien y 2) Que Pugliese es el más romántico de todos los compositores tangueros. Un tango verdadero es eso: un enamoramiento de pocos minutos con un desconocido al que parece que conoces profundamente desde hace mucho tiempo. Acaba el baile y todo cambia, sabes que nada volverá a ser igual, empiezan a atacarte los sentimientos reveladores y las verdades místicas.
Por unos momentos me sorprendí bailando con dos hombres, con A. y con Pugliese. Íbamos los tres al unísono, como si la pista fuesen las teclas del piano y le imprimiésemos fuerza y delicadeza a la composición. Dejamos de preocuparnos de los pasos, el cuerpo era la boca de los sentimientos: ahora suave, ahora con una fuerza arrolladora y violenta.
Pugliese es encantador y cruel, te trata bien y luego te azota. Es capaz de mostrarte en una sola canción toda la gama de sentimientos diversos y contradictorios que debes experimentar en una vida. Por eso siento a Pugliese tan mío, en su música me reconozco, yo también soy así: dulce y seductora por momentos, unos instantes después temperamental, pura energía y fuerza a continuación, luego una se muere un poco muy intensamente y al rato siguiente una renace dando saltitos como si nada, como una mujer en una fiesta de barrio o como una niña retozona y risueña jugando en el campo.
Acabé la ronda tremendamente agotada, una vida en diez minutos te deja exhausta, y más cuando hay una complicidad perfecta, tu cuerpo entero habla años y años sin decir ni una palabra. Luego viene la tristeza, la pena de separarse, el fin, la ruptura de la unidad, el adiós de lo que ya no volverá... ¿Por qué una no podrá quedarse toda la vida en un tango?
Llegué a casa con el mismo baile perfecto explotándome por todo el cuerpo. La tortura de la perfección, el entusiasmo agotador, el sueño que te desvela. También la felicidad desgasta.
Mi cabeza no paraba de repetir en la cama "¡Qué bonito es ese baile, qué bonito es ese baile...! (en presente, como si aún lo bailara). Ese bello baile es el que lo borra todo: enfados, obstáculos, esfuerzos... y el que da sentido en unos segundos eternos a una parte de ti. Ese tango es ese tango es ese tango...
Gracias, A. por hacerme sentir.

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