‘Una canción es un traje que busca un cuerpo que le quede bien’. Lo dijo Discépolo, que componía tangos, pero a mí me parece una frase muy oportuna para aplicar al baile. Me gusta pensar que la pista de una milonga es como un campo para sembrar. Suena la misma música y se esparce como si fuesen semillas, pero no todas las semillas van a parar al mismo lugar. Hay espacios de la pista muy fructíferos, incluso con muy poco espacio, hay zonas de escasa productividad, y a hay zonas completamente desérticas.
A la afirmación de Discépolo sólo habría que cambiarle una cosa "Una canción es un único traje que busca dos cuerpos que le queden bien".
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