lunes, 4 de agosto de 2014

TANGOGRAFÍA 116:

CARTA DE UNA MUJER A LOS SEÑORES MILONGUEROS:

Apreciados Sres.

No salgan a las pistas como locos, a tontas y a ciegas, siendo inconscientes. Ninguna chica es igual, dediquen unos tangos a conquistar a cada una y conocerla. Seguramente no se lo dijeron nunca en una academia de baile: pero un tango no son pasos, sino un sentimiento que ustedes deben experimentar estando receptivos para emocionar y conquistar a una mujer. Practiquen eso, principalmente. Preocúpense antes de emocionarse y emocionar que de hacer figuras, porque es lo básico. Si ustedes no hacen el esfuerzo de comprender o llegar a una mujer, con todas esas emociones, intrigas y sorpresas que ella necesita, ustedes y ellas bailan otra cosa, pero nunca un tango.
Por otro lado, dejen su ego al lado, sé que es difícil para la mayoría de ustedes, que intentan lucirse, o no quedar en evidencia ante esos espectadores que no pierden de vista. Amen, hágannos ese favor, no disfruten sólo ustedes, ¿pueden contemplar la posibilidad de hacernos felices con su baile? Relájense, si queda feo o no sale, otra vez será, el baile es algo que constantemente se renueva. No es mejor bailarín quien nunca se equivoca sino el que es libre y experimenta. No se ponga muros, sino retos, haga lo que siente, invéntese el paso si así lo intuye en el momento, pero sin poner en riesgo a la mujer. Protéjala, no la descoyunte ni la forcejee, trátela bien.
Y una cosa más, no dé por supuesto lo que quiere o le gusta a una mujer, son prejuicios suyos y de otros hombres. Escúchela y déjele su tiempo. Tire ahora mismo a la basura todas esas estupideces de sorprender a la mujer con un montón de pasos espectaculares y rápidos. Imagínese usted haciéndolos, ¿no le cansa?¿no odiaría a quien no le deja ni respirar un segundo? No tenga miedo de la mujer, esto no es un ascensor donde habla con los vecinos del tiempo para evitar el silencio cortante. Sea valiente, enfréntese espiritualmente a la mujer, pare, vaya lento. Disfrute, de la música y de su pareja. ¿Ve? Mire que detalle más sutil le acaba de marcar ahí la mujer ¿qué le ha dicho?¿Lo ha intuido? ¿Estará llorando con usted, lo está seduciendo o quizá está bordando la música?
No olvide nunca que el baile es una experiencia, ¿quiere acumular rutinas o quiere vivir sensaciones fuertes e irrepetibles?
Usted decide: ¿baila cualquier cosa o baila tango?

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