" LA MAGIA DE SER EN EL BAILE UN VIOLONCHELO"
Era violoncellista, lo supe en la pausa cuando comentó "Pugliese es el Beethoven del tango". Hice entonces el gran descubrimiento: aquél hombre me estaba tocando con la música como si fuese su instrumento. Era la primera vez que me sentí así: como un violonchelo. Movía mis piernas como cuerdas a diferentes velocidades y con distinto temperamento, clavaba y deslizaba a compás exacto mis pies por toda la pista.
Al finalizar la ronda él me dijo: "Si desde pequeñita te ha gustado el violonchelo debes de probar, nunca es tarde..."
Entonces le expliqué la sensación que acababa de vivir:
"¿Sabes qué? Acabo de descubrir bailando algo mejor: quiero ser toda yo un violonchelo, un instrumento entero que sienta con la música, que quiera sincronizarse y que se mueva en cada vibración de unas notas y una voz. Si esta caja de madera tuviese carne y huesos cuando la tocas seguro que se sentiría como yo".
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