"EL PRINCIPITO DEL TANGO EN MI SALÓN"
(A Claudio, por concederme la libertad al bailar)
No sé muy bien, de qué planeta vino, pero estaba allí, plantado en mi salón. Había corrido todos los muebles aquella mañana y lo esperaba en mi casa para practicar. En principio, era yo quien debía guiarle, darle consejos en este mundo del tango que él apenas comenzaba a tantear. Le hablé deorquestas, de códigos y de un sinfín de detalles por los que una mujer tanguera podría odiar a un hombre en la pista. Le mostré parejas excelentes, vídeos y estilos de milonga y tangos. Él escuchaba absorbiéndolo todo, con curiosidad, con respeto. E incluso tuvo la cortesía de aguantar que le corrigiese en los pasos básicos: cuenta, junta tobillos, cierra...
Pero era de esperar que un ser así, en el más mínimo respiro reaccionase para encontrar y contagiar su rico mundo interior.
En un momento de ausencia aprovechó para ver en mi ordenador una pareja que interpretaba un tango nuevo. Allí me lo encontré absorto y maravillado, frente a la pantalla.
- ¿Ves lo que quiero decir? Él propone algo y ella le responde, están creando un baile y un diálogo. Es tremendamente aburrido tener que cargar con una mujer pasiva cuando bailas un tango. Da igual si es ligera o si la sostienes encima, no deja de ser un monólogo, un acto supremo de dominación machista. Yo quiero que la mujer me seduzca, me explique cosas bailando, que use el lenguaje del cuerpo para hablarme de sentimientos...
- Pues la bailarina sumisa es lo que la mayoría desea, C., eso te lo puedo asegurar, cuanto mejor te adaptes, mejor te considerarán - comenté desilusionada.
- Eso es porque los hombres por lo general no saben escuchar. ¿Y por qué le das importancia a lo que piensan los demás a la hora de bailar? Debería de importarte bailar con alguien que entienda y sienta el baile, no deberías de bailar con cualquiera.
Saltó del taburete y en un segundo se puso en el centro de nuestra pista de baile. Se movía como un mago del movimiento, al ritmo de la música, manteniendo el equilibrio y haciendo adornos a compás.
-¿Ves? Es tan sencillo como dejarte llevar por lo que te sugiere la música. El tango sale de dentro, de lo que sientes con esto que está sonando, junto a la energía y conexión que te transmite tu pareja. Es un concepto básico de la danza contemporánea y del teatro: emociónate y emociona a tu pareja y despierta la emoción de quien te observa. Ven para aquí, no quiero saber nada de pasos, invéntate los movimientos que te sugiera la música, junto al bailar conmigo, sin la teoría que te han enseñado, no quieras ser una copia de nadie, ni un estilo definido.
Así descubrí como el tango es un juego, el juego de ser tú, de liberar emociones, de interpretar papeles diversos para el otro, un baile donde no pasa nada si te equivocas porque todo vuelve a comenzar. Y lo más importante, aquel principito extraño me concedió por primera vez la libertad de crear y de ser yo al bailar.
Era un niño del tango, pero había descubierto el secreto y la magia del baile que la mayoría de los adultos tangueros ignoraban.
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