"EL SUEÑO LABURADO"
(A mis profesores Graciela y Osvaldo, por hacernos partícipes de su sueño. ¡Enhorabuena por ese "Barcelona Tango Meeting" que tanto nos emocionó, nos hizo bailar y fue precioso en todos los sentidos)
¿Qué hay detrás de un sueño hecho realidad? Me gustaba la profundidad de ir al proceso, de no quedarme sólo con la apariencia o el resultado de una exhibición y de unos días concretos que nos han causado felicidad.
Detrás de un gran sueño siempre hay gente que sube, por ejemplo, neveras pesadas por grandes escalinatas, mil y una llamadas insospechadas a museos, consulados, agencias, bailarines y artistas, marketing constante, idas y venidas a imprenta o retoques de pósters por internet, revisión de lugares, imaginar inconvenientes, listas de lo que hace falta, y de la gente que hace falta, saltar obstáculos de última hora, generar alternativas, buscar las sillas y las mesas, recogerlas y volverlas a desplegar en un plis plas. Comprar las bebidas para los milongueros e invitados, atender una barra, recoger las latas vacías, barrer y fregar. Eso de elegante no tiene mucho, pero es una parte indispensable y necesaria. Se requieren noches sin dormir, con preocupaciones, con fiestas o con muchas horas de trabajo, y pese a todo, mantener la sonrisa, que no se note el cansancio, irse moviendo uno constantemente con una ligereza natural como quien no duerme nunca. Conviene llevar las cuentas y que todo cuadre, mantener la creencia en tu propuesta contra viento y marea, acallar los nervios, la inquietud y las expectativas propias y ajenas. Hay que combinar los trajes, preparar el show, tirar el sofá viejo y mover los muebles de la entrada de la escuela, buscar alternativas para la decoración, subirse a una silla para clavar unas cortinas de encaje o unos cuadros. Concertar hora y día con el Dj, poner a punto la música y el sonido, ir al aeropuerto, atender a los invitados, conciliar las discusiones y discrepancias de los colaboradores, dar besos y abrazos por aquí y por allá, continuar con el mismo ritual a la despedida. Y luego presentar el evento en cuerpo y alma, estar uno ya en su sueño, desgastarse uno de emoción, controlar las mariposillas del estómago y la piel de gallina, las lágrimas y quizá algún que otro recuerdo remoto, individual o compartido relacionado con el tango, con el aprendizaje, con gente querida o con la vida en general.
Luego el sueño se acaba, la gente se va, afloran las felicitaciones por lo bonito que ha quedado el encuentro. Después del final feliz, hay que limpiarlo todo, ordenar de nuevo, trasladar cosas de aquí para allá. Llega por fin otro momento muy ansiado: el de dormir, con el único riesgo de que al hacerlo, quizá le vengan a uno nuevos sueños. Sueños de soñadores laburantes, que tienen el mérito y el coraje de hacerlos realidad y de meter a otra gente en sus sueños. Ya lo decía Calderón de la Barca pensando en este tipo de gente, quizá... "y sí haremos, pues estamos en mundo tan singular, que el vivir sólo es soñar. Y la experiencia me enseña que el hombre que vive sueña lo que es hasta despertar". Soñar por sí solo no tiene mérito, el mérito radica en hacer tus sueños realidad. Felicidades, Graciela y Osvaldo. Una actitud o un ejemplo, siempre vale más que mil palabras.
No hay comentarios:
Publicar un comentario