lunes, 4 de agosto de 2014

TANGOGRAFÍA 78:

 Como en las bibliotecas, cuando uno entra en las milongas debería estar callado. Quizá haya que inventar ese cartel en el que aparece una boca con el dedo en vertical y unos zapatitos de tango y una música decorando la señalización, no sé exactamente... pero en definitiva algo que diese a entender este mensaje: "Silencio, baile, o contemple el baile, pero no distraiga. Las tertulias puede comenzarlas en una cafetería o en un bar".
Digo esto porque últimamente, cuando me siento a observar, que es lo que ahora pretendo en las milongas, alguien se me sienta al lado a disertar, a mantener una de esas conversaciones que no se acaban nunca... y ahí estoy yo, viendo como los bailes y los pasos del momento desaparecen como si fuese el agua que se traga un desagüe.

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