lunes, 4 de agosto de 2014

TANGOGRAFÍA 112:

Me sentí como esa niña ingenua y curiosa que sorprende a los padres hablando detrás de una puerta entreabierta. Supe la verdad que intuía, pero que nadie me acababa de concretar.
En el recorrido a casa F. decía "El mundo del tango no deja de ser al fin y al cabo un mundo egoísta aquí en Barcelona. Hay gente enemistada y se mira por el interés personal. Cada grupo tiene sus defensores y adeptos. Esto ya lo notarás en los festivales y en las milongas: quien va, quien no va, quiénes se sientan a un lado o al otro de según quién..."
Por unos momentos mi mundo hermoso de abrazos, complicidad y tango se desmoronó y empezó a parecerme tan feo...

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