Abrí el correo, alguien, amablemente había contestado mi mensaje sobre una canción de Discépolo que parece una plegaria ("Tormenta"). Me comenta que la mayoría de tangos son tristes, excepto unos cuantos, y me cita un ejemplo de excepción: "Victoria", del mismo autor. Atraída por la curiosidad, busco la letra de esa canción inmediatamente. Explica la historia de un hombre que se alegra porque lo ha dejado su mujer. Me imagino una letra alegre, de tirar cohetes, no sin pensar también ("¡Ya!, eso querrían muchos hombres... los primeros días, pero cuando se tengan que lavar la ropa, se sientan solos o deseen vivir bien ya se volverán a acordar de aquella mujer que se fue..."). Busco a continuación la música y frunzo la nariz como un gato ante el peligro "¿Y esto qué es? No pega en absoluto... si le dejase sólo la música me causaría tristeza"...
Escribo inmediatamente a mi "recomendador", estas palabras:
"jajajajaja... la mujer del pobre marido de "Victoria" debió dejarlo exhausto, porque ya no tiene energía ni para alegrarse... La música sola no me transmite alegría, es más bien el contenido de la letra. De hecho, me parece fingido, me recuerda a una de esas situaciones en las que una persona te dice a la cara "¡Uy!¡Qué contento estoy...!" y tú notas que lo dice de mentirijilla porque su cara te revela que esa persona está a punto de llorar".
"Si yo fuese compositora - continúo- hubiese escogido un ritmo vigoroso y alegre para expresar esta alegría y liberación. Quizá le hubiese ido mejor componer una milonga, una salsa, una canción pop o una rumba, por ejemplo".
(¡Qué pena que no sepa componer para arreglar ese desatino! Pero me digo que puedo ejercer de chatarrera tanguera y reciclar material. Tuve a continuación una idea, a raíz de la pregunta que todo escritor o lector apasionado se haría "¿Y qué pasó con la mujer del tanguero?" Pues que también cantó la liberación, pero con alegría y vigor, así como con sinceridad. Dejo aquí las dos versiones, porque ya saben, en cuestiones del corazón, hay que ver las cosas desde los dos puntos de vista. No descato nada, después de esta inspiración, quizá algún día me anime a escribir un tango alegre, con música en consonancia...). Pero de momento le dejo a mi confidente "I'ts raining men" para aportar otro punto de vista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario