"EL ABRAZO DE LOS ABRAZOS"
Muchas veces se ha dicho que lo más bello del tango es el abrazo. Quizá será por eso: que se ha repetido tantas veces, que nos olvidamos de la magia del abrazo.
Me encanta ese ritual consciente, hacerlo lentamente. Rodear una espalda como si acogieses a alguien, suavemente, pero con firmeza, como si le dieses la bienvenida a ese desconocido, sosteniendo un poco hacia arriba, como quien invita a volar. Es un gesto que te hace sentir que ese baile será ligero y especial.
Luego el contacto con el torso ajeno, como quien se tumba suavemente en una cama. Estás en manos de un desconocido, ¡qué miedo!¡qué placer!¿Te maltratará bailando o será considerado? Aún no lo sabes, pero te dices que lo mejor es ser proactiva y confiar... sí, te convences, seguro que ese hombre desconocido te va a tratar como a una reina, hasta que se demuestre lo contrario... ¡Qué cosquilleo, qué bella sensación saber que sonará la música y que vas a construir un baile especial con alguien! Un baile inolvidable, de esos que te llevas a casa y recuerdas después de mucho tiempo.
Y mientras piensas todo eso y lo sientes con detalle, el caballero te ofrece la otra mano: cierras los dedos, cierras el abrazo, cierras los ojos. Sientes cerca los latidos, la tibieza de un cuerpo, la respiración, un perfume, un entusiasmo, un carácter en forma de movimiento. Ya sólo queda comenzar: mejor suave, que no arrastrar ya en la primera nota a tu pareja por la pista, mejor en silencio, que no contándote las mil y una historias que ensordecen la canción, mejor volcando algo de emoción, que no actuando como vigilante de patrulla por la pista.
Este primer momento del abrazo es fundamental, en eso se va o se gana el baile. A mí me gusta comparar ese momento con algo parecido a tomar una taza de café: hay quien le da dos tragos a la taza y ya está y hay quien se abandona al placer de tomar con consciencia un aromático café.
Así que ya lo saben, señoras y señores tangueros: manotear, hablar, o coger a la pareja como si fuese una presa no genera el mismo placer que dar un buen abrazo. No hay prisas, el tango no es un sprint, quien se detiene al principio con algo tan placentero, ya se ha ganado un tanto por ciento muy elevado de ese baile.
No hay comentarios:
Publicar un comentario